Translate

martes, 5 de febrero de 2013

El perfume de Danilo

Escrito por: Pedro Dominguez Brito
Dicen que las cosas pequeñas, si se colocan juntas, son más imponentes que las grandes. Los gobiernos eficientes se nutren de detalles. Y cada acción debe hacerse con amor y entusiasmo. Un presidente responsable se emplea en el día a día, en lo que duele a la gente, trabajando primero por solucionar sus necesidades básicas, y luego lo demás. Generalmente lo que pide una comunidad es algo de fácil respuesta y ejecución. Basta la voluntad de alguien para hacer feliz al conglomerado. Un minuto de labor efectiva de un funcionario, puede llevar tranquilidad y mejoría a miles de personas. Y si es el jefe de Estado que actúa, todo se resuelve en un santiamén. Un progreso sin base es espuma que se lleva el viento.
La modernidad, para ser real, debe estar acompañada de educación y valores cívicos. Más que progreso, debemos aspirar al desarrollo integral. Por ejemplo, la función del buen presidente es promover que se nos enseñe a hablar correctamente antes de facilitarnos celulares; que primero aprendamos a leer y escribir sin faltas ortográficas para después dotarnos de computadoras; que sepamos sembrar con técnicas modernas previo a entregarnos las semillas; que comprendamos nuestros derechos y deberes antes de regalarnos una Constitución. Estamos superando la etapa donde los gobernantes se concentraban en lo superfluo, en lo que apenas movía prensa y alimentaba egos, pero que no rozaba ni una fibrita para enfrentar la pobreza. En ocasiones los anuncios, la logística, las inauguraciones y los espacios pagados costaban más que la misma obrita, pues lo que se buscaba era impactar a corto plazo, con una inmediatez asombrosa, donde importaba más la forma que el fondo.
Recordemos que toda muestra de riqueza desde el poder es una burla a quienes trabajan para apenas subsistir y que toda ambición material desde el poder contagia a los subalternos y hasta a quienes no son parte del mismo. El mal uso del poder es una de las faltas más graves, pues destruye el bien común. Por ello, animemos a los que están comprometidos con la nación, a los que luchan sin descanso para que cada cual viva con dignidad, buscando que los ciudadanos tengan igualdad de oportunidades para avanzar. Aplaudamos a los humildes desde el poder, a los referentes morales, a los conscientes de que el poder es para servir y no para ser servido. Danilo Medina es un paradigma de lo descrito. Se ha ganado el respeto y el cariño de la mayoría. Es un estadista que se presenta a los lugares, escucha y ofrece soluciones concretas. Para Danilo, el perfume que más lo motiva a construir una mejor patria, es el sudor de su pueblo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dedicarnos su tiempo, usted es de suma importancia para nosotros!